
Cuántas veces nos hemos preguntado, ¿Cómo estas marcas están tan posicionadas?
Las respuestas más sencillas regularmente vienen asociadas con grandes acciones ligadas con grandes presupuestos de los clientes. Afirmaciones como” Si las marcas que manejamos tuvieran esos presupuestos podríamos hacer locuras y llevarlas muy lejos” Sin embargo, muchas veces nos olvidamos de que esto no es del todo cierto y por supuesto que un presupuesto ostentoso colabora en el proceso creativo y de implementación, pero no es la única vía para posicionar las marcas.
Regularmente olvidamos que no solo las campañas masivas contribuyen a la formación de las marcas, o creemos que el mentado Below The Line solo se trata de tácticas que han ido cambiando su forma y nombre a través del tiempo (activaciones- ambients- happenings- etc) sin darnos cuenta que el mundo de percepciones de los consumidores es mucho más amplio.
Según estudios realizados respecto a los sentidos podemos ver como cada uno de ellos contribuye a un posicionamiento redondo de las marcas, es decir a través de la integración de todos los sentidos nuestros prospectos nos pueden recordar de una manera más fuerte.
Los estudios arrojan los siguientes datos:
Recordamos el 1% de lo que palpamos
Recordamos el 2% de lo que oímos
Recordamos el 5% de lo que vemos
Recordamos el 15% de lo que degustamos
Recordamos el 35% de lo que olemos (La memoria puede recordar más de 10000 aromas distintos.)
¿Increíble cierto? Y es pegado de esta información de la que nace el Marketing Sensorial, Vivencial y/o Experiencial , el cual se trata de una estrategia para activar recuerdos en los consumidores reales o potenciales, para crear emociones que son difíciles de borrar y que generan por ende un alto nivel de posicionamiento. No es algo nuevo, simplemente son ideas o tendencias que están ahí , que las conocemos pero que no siempre aplicamos.
El reto es justamente ese, entender que somos seres complejos, que las marcas deben estar donde están nuestros clientes, no solo a través de una manera masiva- que es sumamente importante- sino a través de la creación de emociones y de la activación de recuerdos, pues los consumidores ya no compramos productos sino que compramos experiencias.
La teoría esta a nuestra disposición y la pregunta es, ¿Vamos a ir más allá? ¿Vamos a esforzarnos por salirnos de lo más conocido? ¿Estudiaremos nuevas formas de hacer comunicación? ¿Empezaremos a ser más que publicistas mercadólogos capaces de plasmar esas estrategias, con las que muchas veces no contamos en nuestro día a día?
Formas hay muchas… degustaciones, logos auditivos, marketing aromático, pdv, marketing de proximidad, redes sociales, tryvertising, vivencias relacionadas al producto/servicio, el packaging, el trato personalizado, la indumentaria de sus empleados, la decoración…la lista sigue creciendo, pero todas seguirán siendo tácticas más o menos grandes si no responden a una planificación de hacia dónde queremos ir con la marca, si no responde a una nueva visión que es en definitiva donde descansa cualquier acción, idea o dólar invertido.
La receta no puede ser la misma siempre. Hagamos la diferencia y retémonos todos los días a pensar ¿Qué puedo hacer distinto por mi marca?
Andréa Hernández – Directora de cuentas